"De pronto, en el flujo disperso de lo que pasa sin acontecer, asoma una contingencia de enlace. Pensamientos dispersos se encuentran. Uno piensa al otro, el otro piensa al uno. Entre ambos se entabla una relación de producción. Un pensamiento permite pensar otra cosa que sí mismo. El pensamiento se hace posible. Esa configuración de pensamiento, esa configuración pensante, es la actividad configurante de su propia contingencia. Tendrá el nombre que genere el pensamiento de sí al decirse por sí y desde sí. Habita y habilita el espacio de una experiencia posible. Esa superficie experimental asume en su actividad configurante una precariedad esencial; prospera como subjetividad sólo mientras se inventa las operaciones cohesivas que la hacen perseverar en la dispersión oceánica. No admite una Ciencia de la experiencia de la conciencia; postula una contingencia de la superficie de la experiencia."
(de "Pensar sin Estado", Ignacio Lewkowicz)
sábado, diciembre 03, 2005
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