Cosas que se escuchan, conversaciones de las que participo en este pequeño mundo-Smoke. ¿Vendrá Jarmusch a fumar su último cigarrillo, y de paso comprar un librito (seguro de Auster)?
-Buenas tardes… Vengo a buscar el último libro de Carlos Marx (¡!)… o el último de Paulo Cohelo. Es para un regalo, ¿sabés?
Con una española, que miraba un libro de Almódovar, me intento hacer el ingenioso:
“-¿Ahí dirá como fue que se volvió tan aburrido?”
“-Uh, responde ella. Esta generación quemada por el caballo... De la movida madrileña, entre el SIDA y la heroína, quedaron muy pocos.”
Serán tantas las horas que paso ahí, pero yo empiezo a ver que cada cliente tiene cara de portada de libro. Los que vienen por autoayuda –“¡la gente todavía busca respuestas”!, se burló una conocida ayer- se adivinan antes de doblar la esquina.
Entra un señor mayor, de boina roja militar. Pide el libro "La otra Verdad", una especie de "Nunca mas" al revés, escrito por un abogado militar joven con aires a Astiz, y me dice: "Este libro tiene que estar en la vidriera, para que la gente se entere lo que verdaderamente pasó y no lo que le hicieron creer los medios llenos de zurditos"
La intriga. ¿Quién corno fue Saint- Germain? Sus libros se venden silenciosamente, desde el fondo de una estantería las hileras se vacían imperceptiblemente, todos los días hay que reponer sus libros chiquitos, modestos, sutiles. Sus compradores se descubren por su halo de cómplice sabiduría. De a ratos, recorro algunas páginas de "Metafísica 4X1" sin entender un pomo.
Cada tanto, los libros se caen sin explicacón de las estanterías. La dueña dice que es la energía de las ideas de los miles de escritores que lo habitan. Nadie arriesga alguna hipótesis mas racional.
Igual, Descartes no vende un carajo.
sábado, agosto 06, 2005
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