Despertar amorbrazado, sin mucha resaca, afuera que haya sol, prepararse un mate; leer unos comics prestados -Sin City de Frank Miller, por ejemplo-, rememorar postales de la noche con amigos, o el encuentro con Rosseti de hace días; ¡Dios!, mientras alrededor parloteaban en nadsat académico e histérico, Túnez quedaba ahí, en el viejo Paraná, lo juro, ¡magia!, ¡magia!; me encanta descubrir las pequeñas magias cotidianas; Macedonia es amiga de Bowie y Pattie Smith sin escalas vía Paul Bowles, habitantes samsarianos, todos nos rendimos al azar, felicidad esporádica -o los pequeños momentos en que el sinsentido cobra pleno sentido-. Cherifa, mientras, da besitos franceses a Jane e Izrael nos contagia sin éxito su forma de escribir.
Cuando uno se marxiana, es sorprendido por los estertores 3D de ebullición absurdo-vivencial, y entonces ¿qué queda sino el repliegue, la vuelta al cuidado del mundo interior casi con el mismo ahínco con que el beatle George cuidaba su jardín?.
Una anécdota no-sufi, y que Nazrudín duerma tranquilo.
Hace unos días, corría a cumplir un horario. Veo a un tipo empujando un auto y pienso egoístamente: “Ojalá no me pida que lo ayude, llegaré tarde”. La situación me pasa por al lado, pero ni bien doblo la esquina soy sorprendido por una situación igual: “Flaco, ¿me ayudás a empujar el auto?”
Lo ayudé, claro. Un cambio de energía mas, esta vez consciente.
Rosseti nos dijo que se terminó el gitano que hay en él.
Aunque, seguro, no los mundos que lo contienen.
Que otro mundo sea posible, es pedir poco. Mejor muchos; interiores y exteriores y que sus fronteras se vayan diluyendo, así, despacito, siiiii... ahhh
PD: Se me ocurre, de paso, a modo de consigna, que commenten acerca de experiencias / fenómenos “para-extra” normales que les hayan sucedido, inducidos o no.
domingo, julio 17, 2005
Suscribirse a:
Comment Feed (RSS)
|