miércoles, junio 01, 2005

Mi dibujante preferido


Cuando era chico había visto en una revista Humor la propaganda de la edición del libro Los Monjitos de un dibujante desconocido por entonces para mí: Henfil. Me quedó grabada la imagen de la tapa, ese trazo caligráfico, nervioso, urgente. Años después encontré el mismo libro en un canje rosarino por dos mangos. Me lo compré, lo leí en diez minutos, y quedé fascinado por la corrosividad, acidez e incorrección del humor del brasilero. Henfil, quien muríó muy joven, era una de las figuras de O Pasquín, el equivalente a la Humor brasileña, un medio de resistencia a la dictadura.

Sus personajes mas conocidos, Los Monjitos, eran dos seminaristas, uno llamado Cumprido, quien encarnaba la bondad y el humanismo cristiano y el otro, Baxtim, un ateo militante, homofóbico, racista; un Diógenes en potencia que abraza a su amigo sólo cuando tenía varicela o acompañaba a un cieguito hasta el borde del agua para que se cayera solo. O pateaba a un linyera sólo para que tomara consciencia antes de la injusticia social y así, a patadas, acortar los pasos para la revolución. O asustaba a un infante hasta el llanto con la excusa de que “En los tiempos que corren, un niño sin neurosis no sobrevive”.
Hizo un leve paseo por los EEUU, incluso la tira de Los Monjitos se vendió a un sindicato pero su humor fue demasiado intragable para el paladar norteamericano. De su experiencia en su paseo por el Imperio, saldría el libro “autobiográfico” titulado Diario de una Cucaracha.

El jumor de Henfil todavía incomoda. Él se jactaba de ser un mal dibujante, porque lo primero que contaba era “la idea, el dibujo viene detrás”.
Me cuenta DJ Cortamambo, que en la próxima edición de su EP, adjuntará con cada CD unos cuadritos de Los Monjitos a modo de regalo. ("Porque seguro con la música no alcanza", agrega)
Mientras tanto, pueden ver algo del mundo de Henfil acá.
De nada. Maxi.